El alcalde de Zacualtipán
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Osteoporosis

José Raquel Badillo Medécigo (Seudohumorista)
06-04-2026
“La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la forma en que trata a sus animales.”
— Mahatma Gandhi
Cualquier ciudadano de a pie de la Sultana de la Sierra no sabría si reír o llorar. Como yo no soy de ese lugar, opté —sin mayor conflicto— por reír.
Hoy, muchos paisanos pudieron haber criticado que su alcalde abrazara a una mascota canina en medio de un espectáculo popular. Están en su derecho; sin embargo, les sugeriría no quedarse únicamente en la crítica. Vayan más allá: presenten una denuncia ante las autoridades correspondientes por posible maltrato animal. Los caninos son particularmente sensibles a los altos decibeles que producen los fuegos artificiales; su sistema auditivo queda expuesto a un estrés intenso ante cada estallido.
Los perros también tienen derecho a no ser expuestos a entornos que claramente les resultan hostiles. Llevarlos —o permitir que permanezcan— en eventos donde se sabe que habrá pirotecnia es, cuando menos, una omisión de cuidado. Las autoridades, en cualquier nivel, están obligadas a prevenir este tipo de situaciones, y ante su inacción, cualquier ciudadano puede recurrir a la denuncia pública para hacer valer el respeto hacia los animales.
Ahora bien, la otra cara de la moneda también merece atención. En Zacualtipán, el alcalde se percató de que su mascota lo había seguido hasta el evento. Para entonces, ya era imposible evitar el estruendo de la pirotecnia. Ante la evidente angustia del animal, optar por la indiferencia habría sido inadmisible, sobre todo para quien ostenta una responsabilidad pública.
Así, casi como salido de una caricatura, la única respuesta inmediata fue abrazarlo. Un gesto simple, quizá insuficiente, pero profundamente humano. Lo único reprochable —si acaso— es que no haya llevado unas galletas para completar la escena al estilo de Shaggy con Scooby-Doo.
Habría que ver el video completo, porque en las “Aventuras de Sooby-Doo” es el gran danés el que se avienta a los brazos de Shaggy.
Es alcalde trascenderá a la historia de ese municipio, por estar vinculado con las series de la televisión. Hace unos meses lo vieron cabalgando, llevaba sobrero, y ropa de mezclilla, pero como lo miraron de espaldas no pudieron asegurar que llevara un antifaz como el del “Llanero Solitario”
El alcalde tiene derecho a emular a cualquier personaje televisivo… menos al del Hombre Araña.
No vaya a ser que, en una de esas, termine “arañando” algo del erario público.
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