El peligro de concentrar el poder
Entre la norma y la justicia

Alfonso Verduzco
(10-27-2026)
Una de las mayores enseñanzas del constitucionalismo moderno es que el poder necesita límites, incluso cuando se deposita en manos de personas que prometen ejercerlo responsablemente. De ahí la importancia de la división de poderes, los órganos colegiados y los mecanismos de vigilancia: impedir que las decisiones públicas dependan exclusivamente de la voluntad de una sola persona.
El Instituto Nacional Electoral (INE) representa uno de los ejemplos más importantes de ese diseño institucional. Su autonomía constitucional y la integración plural de su Consejo General buscan garantizar que las decisiones electorales respondan a criterios técnicos, legales e imparciales, y no a intereses individuales o políticos.
Sin embargo, en octubre de 2024 se modificó la legislación electoral para otorgar a su entonces presidenta, Guadalupe Taddei, facultades para designar directamente a titulares de direcciones ejecutivas y unidades técnicas, sin requerir la aprobación del órgano colegiado. Aquella concentración de atribuciones fue cuestionada por integrantes del propio Instituto, quienes advirtieron los riesgos de debilitar los contrapesos internos.
Hoy, esas preocupaciones adquieren una nueva dimensión.
Diversas investigaciones periodísticas revelaron posibles conflictos de interés, relaciones personales con proveedores y presuntas irregularidades en contrataciones de materiales electorales. Los señalamientos involucran operaciones que, según algunos recuentos periodísticos, superan los mil millones de pesos en distintos organismos electorales. Una cifra que no debe confundirse con recursos cuyo desvío se encuentre acreditado.
A ello se agregan cuestionamientos sobre las relaciones familiares de la expresidenta, entre ellas que uno de sus hijos ocupara la Secretaría Particular del gobernador de Sonora, Alfonso Durazo. Si bien los vínculos familiares no constituyen por sí mismos una irregularidad, sí hacen indispensable examinar con transparencia cualquier posible conflicto de interés.
La magnitud de los señalamientos llevó a la Auditoría Superior de la Federación a iniciar investigaciones y, finalmente, a la renuncia de Guadalupe Taddei, presentada este lunes ante la Cámara de Diputados.
Desde luego, una denuncia no equivale a una condena. Corresponderá a las autoridades competentes esclarecer los hechos, respetar el debido proceso y determinar si existen responsabilidades.
Pero el problema institucional va más allá de las eventuales consecuencias jurídicas.
¿Cómo puede una autoridad electoral exigir imparcialidad, transparencia y respeto a las reglas cuando su propia conducción enfrenta cuestionamientos que todavía no consigue esclarecer?
Esto no significa que las irregularidades administrativas, de acreditarse, impliquen necesariamente una manipulación de los resultados electorales. Sin embargo, la confianza ciudadana constituye uno de los principales activos de cualquier árbitro electoral. Cuando esa confianza se deteriora, incluso sus decisiones jurídicamente correctas pueden quedar sujetas a sospechas.
El INE tiene la delicada responsabilidad de garantizar condiciones equitativas entre quienes disputan el poder político. Por ello, no basta con que sus decisiones sean imparciales: también es fundamental que existan condiciones institucionales objetivas que permitan a la ciudadanía confiar en esa imparcialidad.
La renuncia de una persona no resuelve por sí misma las debilidades de un sistema. Es necesario revisar los mecanismos de control, fortalecer la colegialidad y asegurar que las decisiones administrativas relevantes estén sujetas a una auténtica rendición de cuentas.
Ante el próximo proceso electoral de 2027, resulta fundamental que la designación de la nueva presidencia atienda los reclamos de independencia, profesionalismo e imparcialidad, privilegiando un perfil capaz de generar confianza entre las distintas fuerzas políticas y, especialmente, entre la ciudadanía.
Porque la verdadera fortaleza de una institución democrática no consiste en concentrar el poder en una sola mano, sino en construir contrapesos que impidan que cualquier persona pueda colocarse por encima de ella.
@AlfonsoVerduzco







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