¡En picada!
Osteoporosis

José Raquel Badillo Medécigo
—Seudohumorista—
(09-10-2026)
“La educación es el vestido de gala para asistir a la fiesta de la vida”. — Miguel Rojas Sánchez.
Mi amigo Juan pasó los primeros años de su matrimonio rentando de casa en casa, hasta que con esfuerzo y muchos ahorros mandó construir una vivienda. Pero las casas nuevas siempre tienen vicios ocultos y esta no fue la excepción. Un día cayó un fuerte aguacero y descubrió que el agua drenaba lentamente; al levantar el registro, encontró que el drenaje no tenía el diámetro necesario. Sin embargo, hizo caso omiso a esta necesidad.
Juan está feliz porque la casa es suya. Cada año pinta no solo la fachada, sino también los interiores. Creo que es un gasto innecesario porque reemplaza la pintura sin que esté deteriorada, únicamente para darle otra tonalidad. Por cierto, hace poco mandó poner loseta antiderrapante en el piso grisáceo de la zotehuela, lugar donde confluye necesariamente el agua que cae de la azotea. Y cada vez que llueve, le cuesta trabajo que el agua de la lluvia no inunde su hogar. Ha conseguido tambos para pasar el agua excesiva a cubetadas. Mi amigo Juan ha procrastinado en poner un drenaje con un diámetro mayor para evitar las inundaciones. ¡Esa es la solución, pero no lo hace!
¿Creen que esta historia es absurda? Pues fíjense que no… no es irreal, más bien es una parábola para que, de manera análoga, hagamos un comparativo de lo que pasa con la prueba PISA y cómo ha decrecido México. Seguramente, como ocurre con Juan, el problema está detectado; ahora falta conocer si se abocarán a solucionarlo. La OCDE agrupa a 38 países y, justamente, México está en el lugar 37.
La prueba PISA mide competencias para la vida, es decir, cómo aplican lo aprendido en la escuela para resolver problemas prácticos en tres rubros: Competencia Matemática, Competencia Lectora y Competencia Científica. La semana pasada, en el marco de la Feria Universitaria de la UAEH (FUL), el doctor Jesús Castañeda Rivera presentó su libro Enseñar y Aprender Matemáticas. Al término de su exposición, en la sección de preguntas, expuse ante el auditorio que los expertos en matemáticas están obligados a hacerse escuchar por las autoridades educativas y civiles para refutar lo que esté mal enfocado en los contenidos formativos de los educandos.
Así como los historiadores han hecho observaciones pertinentes, los matemáticos estarían obligados a verificar la base desde los cimientos, que representan el pensamiento lógico y los patrones. Antes de conocer los números, el cerebro de un niño necesita aprender a ordenar y clasificar objetos. Si intentamos enseñar matemáticas sin esta lógica previa, será como levantar muros sobre tierra suelta.
En cuanto a la Comprensión Lectora, varios países, incluyendo algunas legislaturas de nuestro país, empiezan a frenar el uso y abuso del celular y las tabletas electrónicas a temprana edad. Estas herramientas son un tanto imprescindibles para la vida cotidiana, mas no deben utilizarse en las primeras etapas formativas porque causan ansiedad, adicción y falta de concentración. ¡He aquí la importancia de la lectura! Pero no basta con que los alumnos lean, ¡sino que comprendan lo que leyeron!
Por ello, desde este espacio pugno por el fomento a la lectura. Poseo un proyecto donde se ha conjuntado el arte con la creatividad y cuyo interés genuino es que las niñas y los niños se vuelvan lectores. Esta propuesta va dirigida a las autoridades civiles o educativas, o fundaciones que estén interesadas en dejar un legado cultural a las nuevas generaciones.
Concluyo con otra analogía. Imaginémonos a un niño de padres divorciados que vive con su mamá. En sus exámenes clínicos semestrales, sus niveles de colesterol siempre habían salido en un rango al límite de lo aceptable. Un fin de semana, el niño se va con su papá. El padre, preocupado, lo lleva al laboratorio y, al ver que los resultados ahora son altos y fuera de rango, se culpa exclusivamente por lo que le dio de comer el día anterior. Sin embargo, científicamente se sabe que el estado de salud actual es un proceso acumulativo de muchos meses atrás.
Del mismo modo, el desastre de México en la prueba PISA no es culpa de lleno del gobierno en turno; más bien, es el cúmulo de deficiencias, ocurrencias pedagógicas y abandono estructural de años anteriores. Pero también es cierto lo que aseguró Einstein: “Si siempre haces lo mismo, no esperes tener resultados distintos”.
ÚNETE AL CANAL DE FLORENTINO PERALTA EN WHATSAPP:






Comentarios