Estos son los diputados más faltistas y menos productivos de Hidalgo
- Redacción
- hace 5 días
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No todos los legisladores cumplen con la misma regularidad, ni generan el mismo volumen de trabajo, aunque todos perciben uno de los sueldos más altos del servicio público estatal.

Enrique Vega
Mientras el salario de las y los diputados locales se mantiene intacto mes con mes, su asistencia a las sesiones y su efectividad legislativa no siguen la misma lógica.
En el Congreso de Hidalgo, los registros oficiales muestran que no todas las y los legisladores cumplen con la misma regularidad ni generan el mismo volumen de trabajo, aunque todos perciben uno de los sueldos más altos del servicio público estatal.
De acuerdo con información pública consultada en la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT) y en los listados oficiales de asistencias del Poder Legislativo de Hidalgo, con corte hasta septiembre del año pasado, el Congreso mantuvo sesiones ordinarias de febrero a junio, además de los trabajos de la Diputación. Permanente durante enero y los meses de julio, agosto y septiembre.
Esta última funciona como una guardia legislativa entre periodos ordinarios, encargada de atender asuntos urgentes cuando el pleno no se encuentra en funciones formales.
Inasistencias recurrentes
En ese contexto, destacan diputadas y diputados que acumularon el mayor número de inasistencias justificadas durante el periodo ordinario.
El caso más visible es el de Juana Olivia Alarcón Rivera, del Partido Nueva Alianza Hidalgo (Panalh), quien registró siete inasistencias justificadas: dos en marzo, tres en abril y dos más en mayo.

Le sigue Avelino Tovar Iglesias, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), con seis inasistencias justificadas distribuidas entre febrero con tres, marzo una y abril dos, antes de regularizar su asistencia en mayo y junio.

También figura Orquídea Larragoiti Osorio del Partido del Trabajo (PT), quien acumuló seis faltas justificadas: tres en febrero, dos en abril y una en mayo.

En tanto, Cynthia Citlali Delgado Mendoza, de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) sumó seis inasistencias, una en febrero, tres en abril y dos en mayo.

Otros nombres que aparecen entre los legisladores con más ausencias son Karla Perales Arrieta, de Movimiento Ciudadano (MC), con tres inasistencias justificadas, dos en febrero y una en abril, así como Paloma Barragán Santos (Morena), quien acumuló seis faltas entre marzo, abril, mayo y junio.
En contraste, diputadas y diputados como Andrés Velázquez Vázquez (Morena), Claudia Lilia Luna Islas del Partido Acción Nacional (PAN), José Luis Rodríguez Higareda (Morena), Juan Pablo Escalante Urbán (Morena), Alma Rosa Elías Paso (Morena) y Julián Nochebuena Hernández (Morena) reportaron asistencia prácticamente a todas las sesiones durante todo el periodo ordinario y en la Diputación Permanente.
Producen, pero no convencen
Sin embargo, asistir a sesión no equivale a trabajo legislativo, ya que el cruce entre los registros de inasistencias y los datos oficiales de efectividad legislativa exhibe que varios de las y los diputados que más faltaron también se ubican entre quienes presentan un menor impacto real en su actividad parlamentaria.
El caso de Juana Olivia Alarcón Rivera resalta en contrastes, ya que, aunque acumuló siete inasistencias justificadas durante el periodo ordinario, su efectividad legislativa cerró con 76 iniciativas presentadas, de las cuales solo 11 fueron aprobadas, una de las proporciones más bajas de toda la Legislatura, debido a que menos del 15 por ciento de sus propuestas lograron avanzar.
Una situación similar se observa en Avelino Tovar Iglesias, quien registró seis inasistencias justificadas y presentó 73 iniciativas, con apenas 18 aprobadas, es decir, más del 75 por ciento de su producción legislativa no tuvo resolución favorable.
Orquídea Larragoiti Osorio, también con seis inasistencias, presentó 76 iniciativas, de las cuales solo 18 fueron aprobadas, mientras que Cynthia Citlali Delgado Mendoza, con seis faltas, cerró con 79 iniciativas presentadas y 22 aprobadas, manteniéndose ambas en rangos de efectividad legislativa media.
Otros perfiles que refuerzan este patrón son Karla Perales Arrieta (MC), con tres inasistencias y 83 iniciativas presentadas, pero solo 17 aprobadas, así como Paloma Barragán Santos, quien acumuló seis faltas y presentó 82 iniciativas, de las cuales únicamente 18 avanzaron en el proceso legislativo.

Pero la baja efectividad no se limita a quienes figuran entre los más faltistas, pues aun con niveles de asistencia más regulares, varios diputados presentan cifras reducidas de efectividad legislativa.
Mónica Reyes Martínez, coordinadora de la bancada del Panalh, presentó 84 iniciativas, pero solo 14 fueron aprobadas; Aldo Meza Hernández, de Morena, cerró con 76 iniciativas y apenas 15 aprobadas; y Alejandro Alcántara Carbajal, del partido naranja, registró 79 iniciativas, con solo 16 aprobadas.
En el mismo bloque se encuentran Montcerrat Hernández Pérez, del PRI, con 70 iniciativas presentadas y 13 aprobadas; Leonel Perusquia Muedano, emanado del PRD, con 68 iniciativas y 12 aprobadas; y Julián Nochebuena Hernández, del partido guinda, quien pese a su asistencia constante presentó 64 iniciativas, de las cuales solo 17 fueron aprobadas.
Incluso casos como Karla Perales Arrieta y Paloma Barragán Santos, que no encabezan la lista de inasistencias, muestran que una mayor presencia física en el pleno no siempre se traduce en resultados legislativos tangibles.

En contraste, los diputados con mayor efectividad combinan asistencia constante y altos niveles de efectividad, como Andrés Velázquez Vázquez, presidente de la Junta de Gobierno y coordinador de la bancada morenista, quien presentó 156 iniciativas, con 40 aprobadas; Miguel Moreno Zamora alcanzó 101 iniciativas, también con 40 aprobadas; y Juan Pablo Escalante Urbán, ambos de Morena, sumó 92 iniciativas, con 31 aprobadas.
Salario y aguinaldo llegan puntuales
Todo esto ocurre mientras cada diputado local del Congreso de Hidalgo percibe un sueldo bruto mensual de 50 mil 706 pesos, con un ingreso neto aproximado de 49 mil 677 pesos, de acuerdo con el tabulador vigente de remuneraciones del Poder Legislativo.
Esta remuneración se mantiene intacta mes con mes, sin condicionarse a la asistencia a sesiones, la presentación de iniciativas o el desempeño legislativo, y se suma a otras prestaciones establecidas por ley.
A este ingreso se añade el cuantioso pago de aguinaldo, equivalente a 60 días de salario, que las y los diputados locales recibieron a finales de 2025 como parte de las prestaciones establecidas en el Manual de Remuneraciones del Congreso.
Cada legislador obtuvo una gratificación de fin de año cercana a los 99 mil pesos netos, al tratarse de dos meses completos de sueldo.
En el caso del presidente de la Junta de Gobierno, cuyo salario bruto mensual asciende a 55 mil 237 pesos y el neto a 54 mil 90 pesos, el aguinaldo superó los 108 mil pesos.
En términos globales, el pago de esta prestación a los 30 integrantes de la LXVI Legislatura representó una erogación cercana a los 3 millones de pesos del erario, únicamente por concepto de aguinaldos.
Traducido a números simples, cada legislador le cuesta al erario hidalguense más de 700 mil pesos anuales únicamente en sueldo base, sin considerar todas las gratificaciones mencionadas. Si se toma en cuenta que, en promedio, el Congreso celebró entre ocho y diez sesiones mensuales durante los periodos ordinarios, cada sesión representa un costo aproximado de entre 6 mil y 8 mil pesos por diputado solamente en salario.
Así, el balance deja una conclusión clara: en el Congreso de Hidalgo no todos legislan igual, pero todos cobran igual. Entre inasistencias recurrentes, baja efectividad y sueldos que no dependen del desempeño, el costo de la actividad legislativa sigue recayendo íntegro sobre las finanzas públicas, mientras la rendición de cuentas permanece, al menos en los números, a medias.
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