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Los derechos de las audiencias

  • hace 2 días
  • 3 min de lectura

Agenda Setting 423

Florentino Peralta


(08-10-2026)


Está bien que, de acuerdo con algunos estudios científicos, como el presentado por Jared Cooney Horvath, los humanos reflejemos un deterioro cognitivo, pero de ahí a que no sepamos distinguir entre “noticia” y “opinión” resulta absurdo.

 

La electoralmente llamada Cuarta Transformación (4T) utiliza como pretexto “los derechos de las audiencias” para nuevamente tratar de imponer un mecanismo de censura y autocensura, basado en el temor a decir o a la consecuencia del decir.

 

Quiere que todos los medios de comunicación, y también la ciudadanía en general, únicamente reproduzcan las versiones surgidas desde Palacio Nacional, que en muchas ocasiones son las primeras en ser contundentemente falsas.

 

Por ejemplo, cuando la directora general de Coordinación en la Secretaría de Hacienda, Florencia Melany Franco Fernández, se asoleaba desde la ventana y la presidenta, Claudia Sheinbaum, dijo que era una mentira, aunque fue una verdad.

 

Ni qué decir sobre los casos de políticos mexicanos que militan en Morena y que son señalados de tener presuntos vínculos con el crimen organizado, tan es así que para evitarse las maromas ahora quieren acallar cualquier voz crítica.

 

Así como a Andrés Manuel López Obrador se le revirtieron “las benditas redes sociales”, las que no pudo ya controlar con bots cuando la ciudadanía volcó su verdadero sentir, ahora Claudia Sheinbaum quiere instituir la verdad única.

 

Fieles a sus pantomimas, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) realiza ya la consulta para establecer “los lineamientos de los derechos de las audiencias en radio y televisión”, como siempre para tratar de legitimarse.

 

El régimen político en que vivimos dista mucho de la frase popularmente atribuida al filósofo francés, Voltaire, aquella que dice: "Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo".

 

Nos asemejamos más a la distopia relatada en la novela “El cuento de la criada”, donde ocurren muchas atrocidades, principalmente contra las mujeres, y la cúpula no busca responder los señalamientos sino desacreditar a quien los realiza.

 

Uno de los distintivos de la 4T es la contradicción y la doble moral, pues mientras acusa de tendenciosos a los medios de comunicación, la propia Sheinbaum dio cátedra de manipulación en su mañanera”, al presentar un video editado.

 

Se remontó a un debate periodístico sobre difamación ¡de hace 26 años!, para poner un fragmento descontextualizado donde Sergio Sarmiento dice: “los medios muchas veces mentimos” y violó así los derechos de las audiencias, ¿qué tal?  

 

Los derechos de las audiencias están reglamentados desde hace años y entre muchos otros aspectos, consideran el respeto a la diversidad, a la pluralidad de ideas y cuidan el horario de los contenidos para proteger los derechos de la niñez.

 

Conllevan un código de ética y cada medio de comunicación debe designar a una persona imparcial para recibir, procesar y dar seguimiento a las reclamaciones del público, del auditorio que presenta una queja al sentir alguna transgresión.

 

TODO EL PODER


En México, la libertad de expresión está en riesgo, en unas regiones más que en otras. Al actual régimen no le basta ya con desacreditar a periodistas y ciudadanía en general, pues la realidad comienza a rebasarlo y los distractores son cada vez menos eficaces. El discurso oficial cansa y los hechos abruman. Por cierto, esto es una opinión, pero basada en datos oficiales, entonces, ¿es también noticia? El asunto aquí es, si la sociedad permitirá que el gobierno asuma el derecho absoluto para decidir qué es mentira para imponer “su verdad” solamente con sus propagandistas a modo.


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