El ruiseñor y Colosio
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Osteoporosis

José Raquel Badillo Medécigo
(Seudohumorista)
03-12-2026
La similitud trágica entre Obregón y Colosio resultó muy asombrosa: A Obregón le faltaba una mano, ¡a Colosio también! —El gobierno en turno se la quitó—
Rachy
Si tuviese que escoger un solo cuento no dudaría en preferir “El ruiseñor y la rosa” de Oscar Wilde, pues esta obra cimbra al más indolente, pero además nos regala un sinnúmero de reflexiones sobre el amor, el sacrificio y el egoísmo.
La trama refiere que “Un joven estudiante está triste porque la joven que ama le ha dicho que sólo bailará con él si le lleva una rosa roja. El problema es que ni en su jardín ni en ninguna otra parte la hay.
Un ruiseñor, al escuchar el lamento del estudiante, cree que ha encontrado a alguien que realmente conoce el amor. Decide ayudarlo. Busca una rosa roja, pero los rosales del jardín no pueden producirla porque es invierno.
Finalmente, uno de los rosales le dice que hay una sola manera de crear una rosa roja, pero que no se atreve a decirle cómo. El ruiseñor le insiste y el rosal le dice: tendrías que cantar toda la noche con tu pecho presionado contra una de mis espinas, dejando que tu sangre vaya tiñendo mi capullo. Pero esto significa que morirás.
El ruiseñor acepta el sacrificio y durante la noche canta mientras la espina atraviesa su corazón. Su sangre da color a la rosa, y al amanecer aparece una hermosa rosa roja mientras el ruiseñor yace en el suelo.
El estudiante encuentra la rosa y se la lleva a la joven. Sin embargo, la chica la desprecia porque dice que no combina con su vestido y que prefiere las joyas que le regaló otro pretendiente.
Desilusionado, el estudiante concluye que el amor es una tontería y vuelve a sus libros de filosofía. La rosa termina tirada en la calle y es aplastada por una carreta.”
Este cuento seguro estoy, lo leyó Luis Donaldo Colosio Murrieta. Le impactó profundamente… A pesar de su jovialidad que siempre manifestaba, por primera vez pudimos ver a un candidato abstraído en momentos públicos.
Colosio amaba a México y amaba a su partido. Se fue a meditar a los pinos donde justamente un ruiseñor cantaba el lo alto de la conífera. Sin poderlo remediar se quejó amargamente y dijo sus penas al aire: “veo a un México con hambre y sed de justicia; ¡veo muchas incongruencias!
Colosio era un idealista, el ruiseñor dejó de cantar y entonces escuchó una voz que decía: Amas a México y amas a tu partido… pero lamentablemente hay un divorcio social.
Trémulo Colosio preguntó: — ¿Cómo puedo reconciliarlos?
La voz respondió: —No hay poder que pueda lograr esa reconciliación… ¡Bueno si la hay, pero no me atrevo a decírtela!
— Dímela por favor, por muy cruel o difícil que así sea… —suplicó Colosio—
—¿Alguna vez leíste la obra del ruiseñor y la rosa de Wilde? — inquirió la voz no identificada—
— Vaya que sí, tanto que me ha consternado— respondió con solemnidad Colosio…
—Pues es la única forma de la reconciliación, mientras dices tus discursos tendrías que oprimirte el pecho para que la sangre vuelva a teñir de rojo intenso al PRI.
Semanas más tarde… Colosio tiño de rojo, —murió al igual que el ruiseñor— el PRI cobró su esplendor… hasta que llegó un nieto de su abuela que asumió el rol de la chica y al encontrarse en la disyuntiva de quedarse con su partido y sus postulados, optó por lo trivial y lo económico. ¡aventó al PRI y al país! Y se fue a Europa a vivir entre frivolidades.
Las investigaciones del caso señalaron, que la voz en off no provenía del ruiseñor. Sino de un maléfico espectador de la escena entre Colosio y el Ruiseñor.
Epilogo: Hoy en día el PRI al igual que muchas propiedades cotizadas ha sido usurpado en espera que llegue el centenario.
Sus inquilinos malbarataran los bienes que posee sin entregar cuentas a nadie…








Me gusta mucho esta columna me hace entender la política de modo divertido