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Reelecciones, más mujeres y menos regidores: la reforma electoral de Hidalgo rumbo a 2027

  • hace 56 minutos
  • 6 min de lectura

La reforma electoral de Hidalgo propone cambios en ayuntamientos; como menos regidores, la desaparición de una sindicatura y garantizar la paridad en las próximas elecciones.



Enrique Vega


La reforma electoral presentada este miércoles 22 de julio ante el Congreso de Hidalgo llegó bajo la bandera de garantizar más presidencias municipales para mujeres, pero debajo del reparto alfabético esconde una transformación completa de los ayuntamientos, que quedarían con menos regidores, una sola sindicatura, menos espacios para la oposición y el fin del pase automático al cabildo para quienes pierdan una elección por la alcaldía.


De aprobarse, los cabildos de los municipios más poblados pasarían de 22 a 17 integrantes; desaparecería la sindicatura de primera minoría, actualmente entregada a la segunda fuerza electoral, y las regidurías plurinominales dejarían de repartirse comenzando por quienes fueron candidatos a presidente municipal y síndicos.


Dichos espacios quedarían en manos de quienes aparezcan registrados expresamente como aspirantes a regidores dentro de las planillas, mientras la oposición perdería una posición diseñada para intervenir en los asuntos jurídicos del gobierno municipal.


La reforma no solo decidirá quién puede competir por cada presidencia municipal; también redefinirá quién se sienta en el cabildo, cuántas sillas habrá y qué contrapesos sobrevivirán frente al partido ganador.



HIDALGO SE PARTE EN DOS


El cambio más visible divide los 84 municipios en dos bloques alfabéticos. Para el proceso electoral 2026-2027, las demarcaciones ubicadas de Acatlán a Molango de Escamilla quedarían reservadas exclusivamente para candidatas a la presidencia municipal.


El grupo estaría integrado por Acatlán, Acaxochitlán, Actopan, Agua Blanca de Iturbide, Ajacuba, Alfajayucan, Almoloya, Apan, Atitalaquia, Atlapexco, Atotonilco el Grande, Atotonilco de Tula, Calnali, Cardonal, Cuautepec de Hinojosa, Chapantongo, Chapulhuacán, Chilcuautla, El Arenal, Eloxochitlán, Emiliano Zapata, Epazoyucán, Francisco I. Madero, Huasca de Ocampo, Huautla, Huazalingo, Huehuetla, Huejutla de Reyes, Huichapan, Ixmiquilpan, Jacala de Ledezma, Jaltocán, Juárez Hidalgo, La Misión, Lolotla, Metepec, Metztitlán, Mineral del Chico, Mineral del Monte, Mineral de la Reforma, Mixquiahuala de Juárez y Molango de Escamilla. 



MAPA INTERACTIVO


Los otros 42 municipios, de Nicolás Flores a Zimapán, serían de postulación abierta para hombres o mujeres. 


En ese bloque quedarían Pachuca, Tizayuca, Tula, Tulancingo, Tepeji del Río, Zempoala, Tepeapulco, Zimapán y otras demarcaciones de peso político y poblacional. 


Ambos grupos intercambiarían condición en la siguiente elección de ayuntamientos; de esta manera, los municipios abiertos en 2027 serían reservados para mujeres tres años después, mientras los del primer bloque quedarían disponibles para ambos géneros.


El escenario fue anticipado por este sitio de noticias, Florentino Peralta, desde el 1 de junio, cuando reveló que partidos, autoridades electorales y representantes gubernamentales discutían cómo colocar en la ley las reglas de paridad antes de que el Instituto Estatal Electoral de Hidalgo (IEEH) emitiera sus propios criterios.


En aquella publicación se informó que existían dos modelos principales: uno que dividía los municipios en partes iguales, con 42 para mujeres y 42 para hombres, y otro de tres bloques de 28, con uno exclusivo para candidatas. 


La iniciativa finalmente tomó la fórmula de 42 y 42, aunque modificó el segundo grupo para convertirlo en bloque abierto. 



LA REELECCIÓN ABRE UNA EXCEPCIÓN


La reserva femenina no sería absoluta, pues los alcaldes hombres que tengan derecho a buscar la reelección podrían competir nuevamente aun cuando su municipio aparezca dentro del bloque exclusivo para mujeres.


En ese caso, el partido, coalición o candidatura común tendría que compensar la postulación colocando a una mujer adicional en el bloque abierto, específicamente en el municipio donde tenga su mayor porcentaje de rentabilidad o competitividad electoral. 


La excepción implica que los 42 municipios reservados no necesariamente tendrán 42 candidatas distintas, pues un alcalde podría conservar la candidatura y la compensación se trasladaría a otra demarcación donde la aspirante todavía tendría que ganar la elección.



TIJERA A LOS CABILDOS


La iniciativa reduce de cuatro a tres los rangos poblacionales utilizados para determinar cuántos integrantes tendrá cada ayuntamiento.


Lo anterior quiere decir que los municipios con menos de 20 mil habitantes contarían con una presidencia municipal, una sindicatura, cuatro regidurías de mayoría relativa y tres de representación proporcional: nueve integrantes en total.


Actualmente, las demarcaciones con menos de 30 mil habitantes tienen una presidencia, una sindicatura, cinco regidurías de mayoría y cuatro plurinominales, para un total de 11. Por ello, los municipios menores de 20 mil habitantes perderían dos lugares.


Las demarcaciones con entre 20 mil y 50 mil habitantes quedarían con una presidencia, una sindicatura, cinco regidurías de mayoría y cuatro de representación proporcional: 11 integrantes.


El ajuste golpeará principalmente a los municipios que tienen de 30 mil a 50 mil habitantes, pues actualmente sus cabildos alcanzan 14 miembros y bajarían a 11, es decir, tres posiciones menos.


Para todos los municipios con más de 50 mil habitantes se propone una integración única: una presidencia, una sindicatura, ocho regidurías de mayoría y siete plurinominales, para un total de 17 espacios.


En los municipios de entre 50 mil y 100 mil habitantes, el cabildo pasaría de 18 a 17 integrantes. El mayor recorte recaería en las demarcaciones de más de 100 mil habitantes, donde actualmente existen 22 posiciones y quedarían únicamente 17: cinco lugares menos. 


El documento justifica el redimensionamiento bajo criterios de austeridad, eficiencia presupuestal y proporción poblacional; sin embargo, no cuantifica cuántas regidurías y sindicaturas desaparecerían en los 84 municipios ni cuánto dinero ahorrarían las administraciones.



DESAPARECE LA SINDICATURA OPOSITORA


Todos los ayuntamientos quedarían con una sola sindicatura de mayoría relativa, sin importar su número de habitantes.


Actualmente, los municipios con más de 50 mil habitantes tienen dos: una corresponde a la fuerza ganadora y está vinculada con los asuntos de la hacienda municipal; la otra se asigna al partido, coalición o candidatura común que quedó en segundo lugar y es responsable de los asuntos jurídicos.


La iniciativa elimina por completo esa segunda posición y deroga el procedimiento que ordena entregarla a la primera minoría. Con ello, el partido derrotado perdería un espacio institucional de contrapeso dentro del propio ayuntamiento. 


La oposición conservaría únicamente las regidurías plurinominales que consiga por su porcentaje de votación, mientras el partido ganador mantendría la presidencia, la sindicatura y las regidurías de mayoría.



PERDER YA NO PREMIARÁ CON REGIDURÍA 


Uno de los cambios políticos más importantes se encuentra en el reparto de regidurías de representación proporcional.


La legislación vigente establece que esos espacios se asignan de acuerdo con el orden de la planilla, comenzando por la persona que compitió por la presidencia municipal y las candidaturas a sindicaturas.


Por esa vía, un aspirante derrotado en la elección por la alcaldía puede terminar convertido en regidor, siempre que su partido obtenga el porcentaje de votos necesario para recibir representación plurinominal.


La iniciativa elimina esa prioridad, pues las regidurías se entregarían exclusivamente a quienes aparezcan registrados como candidatos a regidores, conforme al orden de la planilla y respetando la paridad de género. 



El cambio cerraría el paso a alcaldes y síndicos perdedores, pero también elevaría el valor político de los primeros lugares en las listas de regidores. 


Las candidaturas independientes también podrían acceder al reparto si alcanzan al menos 3 por ciento de la votación municipal, pero el IEEH tendría que emitir las reglas para la asignación de regidurías y diputaciones plurinominales antes del 28 de febrero del año electoral. 



MÁS CAMBIOS EN LAS REGLAS


La reforma también adelantaría aproximadamente una semana el periodo para registrar planillas municipales, al igual que las candidaturas, que tendrían que inscribirse entre los días 85 y 80 anteriores a la jornada electoral. 


Los partidos podrían sustituir libremente a sus candidatos dentro del plazo de registro, pero no se permitirían cambios derivados de una renuncia presentada durante los 15 días anteriores a la elección. 


Para acreditar una candidatura destinada a personas con discapacidad, se aceptarían certificados de instituciones públicas de salud, constancias de médicos especialistas privados, el Certificado Digital de Discapacidad o la Credencial Nacional de Personas con Discapacidad Permanente.


Una vez publicada, la reforma entraría en vigor al día siguiente y el instituto tendría 90 días para modificar su normatividad interna. 


La reforma de las 42 alcaldías, por lo tanto, no se limita a garantizar candidaturas femeninas; también reduce los lugares disponibles, borra una sindicatura opositora, cambia el destino de quienes pierdan y redefine la manera en que se repartirán las decisiones dentro de cada ayuntamiento.


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