¿Un alcalde hipócrita?
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Osteoporosis

José Raquel Badillo Medécigo
—Seudohumorista—
(08-20-2026)
“Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa…” Mateo 6:5-6
Hace unos días acudí al “Teatro del Pueblo” y presencié una obra muy divertida, que invita a la reflexión.
La sinopsis, refiere a un alcalde con nombre y apellido. Sin embargo, lo dejaré en anonimato para no abollar más su imagen e investidura.
1er. acto: un señor de la tercera edad narra la historia de un trámite municipal que a cinco años de peripecias logra solventarlo en tan solo tres días, gracias a la intervención del alcalde.
2º. acto: un vendedor ambulante anda ofreciendo su producto, se acerca a ofrecerle al alcalde y no sólo le compra uno o dos, sino que le compra todo lo que lleva y los reparte entre el personal.
El público presente en el teatro se maravilló y la ovación no se hizo esperar. ¡Excelente actuación! ¡Es un buen guion digna de una película… comentaban otros!
Yo no pude aplaudir, pues a sugerencia del exembajador Christopher Landau, rellené mis palomitas ya que en realidad disfrutaba del espectáculo…
¡Que buen churro dije para mis adentros!
El periodismo también está vinculado a la crítica de arte.
Expongo el análisis literario de la obra puesta en escena y su respectiva crítica de arte:
Estaría mucho mejor que el alcalde, en lugar de actuar como protagonista de esta obra teatral, optara por un papel secundario siendo un simple servidor público adscrito a Atención Ciudadana. Así, con afabilidad mostrada, resolviera diariamente los cientos de trámites que a la gente de a pie se le traban y que, simplemente, no avanzan…
¡Porque vimos una obra tan realista! Aquí sin censura se exhibe que si no está presente el mandamás las cosas simplemente no se hacen. ¡Qué bueno que el alcalde se pudo dar cuenta de esa realidad!
¡Este alcalde está poniendo en evidencia a un candidato que en campaña prometió que habría Transformación! ¡se demostró a sí mismo que a muchos meses de su llegada las cosas siguen igual…! Que si él no está presente nada mas son vueltas y vueltas.
La escena segunda también conlleva mucha enseñanza… pudiera dirigir la crítica hacia el rubro del comercio informal, pero sería caer en un juego de aprendiz.
En la obra teatral, el alcalde compra la canasta de churros al vendedor ambulante.
¡Esto conlleva un mensaje muy cifrado, que pocos analistas de la política lo percibirán!
¿Por qué comprar churros artesanales a un vendedor ambulante? Si su interés era consentir a sus empleados con churros, bien pudo mandarlos a comprar a la “Churrería López” con más de medio siglo de tradición, ubicada a unos pasos… También pudo mandar por una dotación a “Churrería Porfirio” que en poco tiempo ha ganado prestigio. El mensaje es claro: en vez de apoyar a las economías consolidadas, ¡apoyaremos a las artesanales ya que día a día les cuesta subsistir!
¿Ya descubrieron el mensaje?
El alcalde recurrió a una parábola o algo así como: ¡Te lo digo Juan, para que lo entiendas Pedro!
Ese mensaje fue con dedicatoria exclusiva para un periodista que de vez en cuando edita un pasquín artesanal…
Pretende que, de manera similar como el señor de los churros: el periodista ambulante se acerque al presidente a venderle publicidad artesanal… Y entonces el alcalde haciendo a un lado las opciones de periódicos prestigiados, opte por la publicidad artesanal del pasquín.
¡Que mensaje tan burdo! —el que yo escribí jajaja—
Ayudar a un artesano ante un competidor solvente, es una acción muy digna de alabanza.
¡Pero si se pregona a los cuatro vientos pierde su efecto místico! ¡así no se obtiene la gloria de Dios! Se obtiene el aplauso fácil. Hoy en día se rehúye del sentido espiritual y se opta por la egolatría.
“Cuando ayudes a un necesitado, no lo publiques al son de trompetas; no imites a los que dan espectáculo en las sinagogas y en las calles, para que los hombres los alaben. Os digo: ellos han recibido ya su premio”—Mateo 6:2—
y si ese premio se convierte en likes ¡objetivo cumplido! Pero sin duda es una apuesta banal… incluso a riesgo de ser calificado como ¡hipócrita!
¡Y esto no lo digo yo! lo dice Biblia: “Cuando, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa”
¡Ah quizás el guionista del sketch no esté tan errado… en efecto así marca el manual religioso: al dar una ayuda se debe tocar las trompetas y publicarlo en las redes sociales… para ser alabados por los hombres… ¡En FIN!







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