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Congreso de Hidalgo: renovación de sede legislativa se acerca a los 110 millones de pesos

  • hace 1 día
  • 6 min de lectura

La demolición del antiguo Pleno, la construcción del nuevo recinto y la rehabilitación de la Torre Legislativa acumulan casi 110 millones de pesos.



Enrique Vega


Lo que comenzó con goteras, daños en una techumbre y la discusión sobre si era necesario reparar o demoler el antiguo Salón de Plenos terminará por convertirse en una renovación de prácticamente 110 millones de pesos en el Congreso de Hidalgo, entre el derribo del viejo recinto, la construcción de uno nuevo y la rehabilitación de la Torre Legislativa.


La última pieza se agregó esta semana, pues el Poder Legislativo emitió la licitación CELSH-COPSRM-LP-01/2026 para intervenir la Torre Legislativa, cuyos trabajos tendrán un techo presupuestal de entre 4 y 5 millones de pesos, de acuerdo con el presidente de la Junta de Gobierno, Andrés Velázquez Vázquez.


Si se toma el máximo previsto para esta nueva obra y se suma a los 99 millones 955 mil 233.22 pesos adjudicados para el nuevo Salón de Plenos y los 4 millones 984 mil 997.71 pesos que costó demoler el anterior, el proceso completo podría alcanzar 109 millones 940 mil 230.93 pesos.


Incluso si la rehabilitación de la torre queda en el piso estimado de 4 millones, el desembolso global rondaría los 108.9 millones de pesos.



TORRE LEGISLATIVA, ENTRE 4 Y 5 MILLONES DE PESOS


La nueva convocatoria contempla una intervención que irá más allá de pintar el edificio.


El proyecto considera retirar pintura de los paneles que cubren las fachadas, limpiar cristales, retirar juntas de silicón y colocar nuevo sellador en los cuatro costados del inmueble.



También se aplicará esmalte en ocho columnas de acero, se colocarán falsos plafones de tablaroca, será retirado el impermeabilizante deteriorado de la azotea para instalar un nuevo sistema con garantía de ocho años y deberán sustituirse elementos del recubrimiento exterior: 13 paneles dañados serán retirados y se contempla colocar 17 nuevos.


La intervención responde a problemas que ya alcanzaron el interior, pues Velázquez Vázquez reconoció filtraciones de agua, cristales que necesitan ser reemplazados y plafones que comienzan a desmoronarse por el paso del tiempo.


“Sí vamos a tener que molestar a algunos compañeros diputados, algunos compañeros trabajadores”, admitió, pues será necesario liberar temporalmente cubículos y oficinas durante las labores.

La junta de aclaraciones está programada para el 31 de agosto y la presentación de propuestas para el 4 de septiembre.


El calendario contempla 90 días naturales de trabajos, tentativamente del 14 de septiembre al 12 de diciembre de 2026.


El presidente de la Junta de Gobierno aseguró que los recursos, entre 4 y 5 millones, ya se encontraban reservados, aunque el monto definitivo dependerá de las propuestas que reciba el Congreso.



EL PRIMER PASO: TIRAR EL PLENO


La factura de la transformación del Congreso, sin embargo, comenzó a acumularse desde 2025.


El antiguo Salón de Plenos, que durante casi cuatro décadas funcionó como sede de las sesiones legislativas, pasó de ser objeto de reparaciones a ser considerado inviable estructuralmente.


Durante meses se discutió la posibilidad de rehabilitarlo, pero los dictámenes terminaron inclinando la decisión hacia su demolición.


La Sipdus lanzó para ello la licitación EO-SIPDUS-N176-2025, adjudicada a Grupo Inelpro SA de CV.



La propuesta antes de impuestos fue de 4 millones 297 mil 411.82 pesos y el costo con IVA alcanzó 4 millones 984 mil 997.71 pesos.


Los trabajos fueron programados por 122 días naturales, a partir del 18 de noviembre de 2025.


La demolición no consistió únicamente en derribar paredes. Se desmontaron y resguardaron butacas, curules, el domo solar, el lábaro patrio, estrados, pódium, puertas, escudos, placas conmemorativas y mobiliario sanitario, además de retirar techumbres, muros interiores, concreto y otros elementos del viejo recinto para recuperar parte del equipamiento.


En el procedimiento hubo otro interesado, Marco Antonio Flores Arcos, pero su propuesta fue desechada por omitir documentación requerida, por lo que Grupo Inelpro quedó como la opción que obtuvo el contrato.



DE 80 A CASI 100 MILLONES


Con el terreno liberado llegó la segunda factura y, por mucho, la más elevada.


En un principio, el Congreso manejó una bolsa cercana a 80 millones de pesos para construir el nuevo recinto. Incluso Andrés Velázquez sostuvo en noviembre de 2025 que buscarían no gastar la totalidad de ese dinero y prometió un proyecto bajo criterios de austeridad.



LA ESTIMACIÓN NO SE SOSTUVO.


Para junio de 2026, el propio presidente de la Junta de Gobierno reconoció que el proyecto se encaminaba a los 100 millones debido al incremento en los costos de construcción respecto de las estimaciones realizadas dos años antes.


El salto entre los 80 millones originalmente planteados y los 100 millones representó un aumento aproximado de 25 por ciento.


La licitación EO-SIPDUS-N33-2026 terminó por fijar el costo; Grupo Arsan Constructores SA de CV presentó una propuesta de 86 millones 168 mil 304.50 pesos antes de IVA; con el impuesto, el contrato quedó en 99 millones 955 mil 233.22 pesos.


La anterior fue la única empresa que formalizó una propuesta económica dentro del concurso y posteriormente fue declarada ganadora.


El contrato establece un plazo de 366 días naturales, originalmente con inicio previsto para el 16 de julio de 2026 y conclusión el 16 de julio de 2027.


Sin embargo, Velázquez Vázquez informó esta semana que las labores comenzaron apenas la semana pasada, mientras realizaba recorridos para revisar su avance.



UN PLENO COMPLETAMENTE DISTINTO, PERO AUSTERO, ASEGURA MORENA


Los casi 100 millones no serán únicamente para sustituir el salón que fue derribado.


El proyecto contempla un edificio de aproximadamente 2 mil 455 metros cuadrados construidos, distribuido en dos niveles y asentado en un predio de alrededor de 2 mil 251 metros cuadrados dentro del complejo legislativo.


En la planta baja se ubicará una explanada de acceso, lobby principal y el nuevo recinto parlamentario, con espacio para las 30 curules de los diputados y la Mesa Directiva.


Las dimensiones para público serán considerablemente mayores: el proyecto contempla 642 butacas para visitantes, seis lugares destinados a personas con discapacidad, 32 espacios para invitados especiales y otros 32 para personal de apoyo y Comunicación Social.


A ello se agregará un salón de usos múltiples con capacidad para 320 personas, además de oficinas de la presidencia del Congreso, áreas de coordinación, salas de juntas, comedor, sanitarios y espacios de apoyo para los legisladores.


El segundo nivel tendrá 12 cubículos de trabajo, oficinas generales, salas para reuniones, áreas de producción audiovisual y espacios destinados a la transmisión de las sesiones.



También habrá cabinas de sonido, una cabina para tiro de cámara y un balcón con vista hacia el recinto parlamentario.


La tecnología también forma parte del proyecto: sistema de votación electrónica, audio individual en cada curul, videovigilancia, circuito cerrado de televisión, redes de voz y datos, controles de acceso, detección de humo y equipos contra incendios.



UNA RENOVACIÓN CERCANA A 110 MILLONES


Así, la cuenta ya no puede limitarse a decir que el nuevo Pleno costará casi 100 millones de pesos.


La transformación comenzó con 4.98 millones para desaparecer el antiguo recinto, continúa con 99.95 millones para levantar el nuevo edificio y ahora agrega una bolsa de 4 a 5 millones para rehabilitar la Torre Legislativa.


La suma coloca la inversión acumulada entre 108 millones 940 mil y 109 millones 940 mil pesos, aunque el monto definitivo dependerá de cuánto termine adjudicándose en la licitación de mantenimiento de la Torre.


Además, mientras la construcción del nuevo Salón de Plenos se extenderá hasta 2027, la intención es que la Torre Legislativa quede reparada este mismo año. Velázquez aseguró que la intervención no modificará el trabajo parlamentario, pues las mayores afectaciones serán en cubículos y oficinas administrativas, mientras la Sala de la Diputación Permanente, la Constituyente y la Sala Juárez podrán continuar funcionando.


De esta manera, aquella discusión que comenzó alrededor de goteras y daños estructurales terminó convirtiéndose en una renovación integral de la sede del Poder Legislativo: primero hubo que vaciar y demoler el viejo Salón de Plenos; después contratar por casi 100 millones su sustitución y, ahora, intervenir una Torre Legislativa que también acusa el paso del tiempo.



La meta expresada por el propio Andrés Velázquez resume el tamaño del proyecto: terminar con “un pleno nuevo y una Torre Legislativa en las mejores condiciones”. La factura para lograrlo estará a unos cuantos miles de pesos de alcanzar los 110 millones.


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