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El día que el micrófono quedó vacío

hace 8 horas
3 min de lectura

Osteoporosis



José Raquel Badillo Medécigo : - )


(10-08-2026)


El 80% del éxito consiste simplemente en presentarse  — Woody Allen

Escuchar la radio era de las cosas que hacía con mucha “frecuencia”. En cierta ocasión, escuché una historia que me gustó mucho; sin embargo, la oí hace años. Con el propósito de evitar imprecisiones y rescatar los pormenores históricos de los actores, fue imprescindible hacer una investigación documentada en la red.


Era el año de 1925 en la ciudad de Nueva York. La estación radiodifusora WOR-AM transmitía cada mañana un popular programa de ejercicios conducido por Bernarr Macfadden, un famoso gurú de la cultura física. En los controles de audio se encontraba John Bradley Gambling, un joven ingeniero que solo se encargaba de los aspectos técnicos y jamás había hablado frente a un micrófono. Un día ocurrió lo inesperado: Macfadden no se presentó. El micrófono estaba abierto y alguien tenía que llenar el espacio para evitar que la transmisión quedara en silencio.


Gambling tomó el micrófono e improvisó durante aproximadamente una hora. A los directivos les fascinó la naturalidad y el valor del joven técnico, y lo que comenzó como un auxilio de emergencia se transformó en un puesto permanente. Lo que nadie imaginaba era que ese accidente técnico definiría a toda su descendencia: John B. Gambling condujo el programa hasta 1959; John A. Gambling (su hijo) tomó el relevo, y John R. Gambling (su nieto) se convirtió en la tercera generación al aire. El programa pasó a llamarse de forma muy idónea "Rambling with Gambling" (Vagando con Gambling) y se mantuvo vigente por más de 75 años.


(Anécdotas muy similares sobrarían para ilustrar cómo aprovechar las circunstancias: En 1978, Televisa preparaba su despliegue para el Mundial de Argentina con narradores estelares. Enrique “El Perro” Bermúdez, un joven de 27 años recién ingresado, estaba relegado a las transmisiones locales. Sin embargo, semanas antes de partir, un descuido burocrático dejó abajo del avión al cronista titular por no tener su pasaporte vigente. Con los boletos pagados y la urgencia del tiempo, los directivos bajaron a las cabinas secundarias con una pregunta: ¿Quién de ustedes tiene pasaporte ahora mismo? Bermúdez, levantó la mano con sus papeles en orden).


Hoy, a poco más de un siglo de la hazaña de la radiodifusora WOR, emerge una hermosa y casi profética coincidencia entre el ingeniero Gambling y Onésimo Rodrigo Serrano Rivera.

Sin proponérselo, Serrano Rivera estará pronto compareciendo con el  micrófono y los reflectores frente un auditorio severo integrado por los legisladores y la opinión pública. 


Su perfil, al igual que el de John B. Gambling, se encargaba de las rigurosas cuestiones técnicas en la Unidad de Planeación y Prospectiva, mientras el extitular, Miguel Ángel Tello Vargas, se enfrascaba en narrativas de la política. Hoy, la coyuntura coloca a Onésimo Rodrigo en un escenario que quizás nunca imaginó y lo extraordinario de la dinastía Gambling fue el hilo conductor de tres generaciones unidas por el mismo nombre. Las circunstancias pueden enaltecer a la raíz, con la escuela de su padre, Onésimo Serrano González, y más atrás aún, honrando la memoria de su abuelo, también llamado Onésimo.


El actual titular provisional tiene ante sí una oportunidad de oro. Su reto en la inminente comparecencia ante el Congreso no consistirá en limitarse a cumplir con el protocolo de ley; las condiciones están dadas para hacer suyo el precepto del Evangelio de Mateo 5:41: “Y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos”. Es decir, dar esa “segunda milla” de innovación y solvencia técnica para demostrarle al gobernador Menchaca que es idóneo.


Sin duda, Onésimo Rodrigo debe hacer converger dos elementos necesarios: oportunidad y capacidad. Tal como lo sentenció Nicolás Maquiavelo: “Sin aquella oportunidad, su capacidad se habría extinguido; y sin aquella capacidad, la oportunidad habría llegado en vano”. Esta máxima —Maquiavélica— es garante de excelencia y que se contrapone por completo a otra máxima que estuvo tan en boga en el plano nacional: 90% de lealtad y 10% de capacidad… ¡En fin!


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1 comentario


Exelente. Historia . Muy bien
hace 6 horas

Exelente.. historia bien Maestro Rachy.

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