Hace falta un alcalde
Osteoporosis

José Raquel Badillo Medecigo
—Seudohumorista—
09-07-2026
"El verdadero poder es el servicio"— El Papa Francisco.
He parafraseado el título del legendario libro “Hace falta un muchacho”, en el cual, mediante un enfoque paternal, directo y motivador, Arturo Cuyás aborda los pilares de la formación humana para forjar en los jóvenes su carácter; los valores, el trabajo y el estudio.
Cuyás introduce sus temas haciendo alusión a los anuncios que algunos comercios solían publicar para ofrecer empleo a un "chico dinámico". Utiliza ese letrero comercial como una metáfora perfecta: lo que realmente hace falta en el mundo no es solo mano de obra, sino un carácter firme y una juventud dispuesta a servir a su comunidad.
Una necesidad de liderazgo que, por analogía, resuena hoy con urgencia en nuestra ciudad de Pachuca.
En México, el índice de abstencionismo electoral suele ser muy elevado; sin embargo, esta apatía disminuye significativamente cuando se trata de votar para elegir a los alcaldes. Este indicador demuestra que la ciudadanía anhela gobernantes locales comprometidos, una realidad ante la cual los futuros alcaldes no deberían mostrarse indiferentes.
Hace un tiempo, tuve la oportunidad de visitar a mi hija en Providence, Rhode Island. En ese entonces, me sorprendió gratamente ver sus múltiples y bien cuidadas áreas verdes. Al indagar en su pasado, conocí una historia fascinante que hoy les comparto:
Providence era una ciudad que se inundaba periódicamente. Los ríos Woonasquatucket y Moshassuck se desbordaban con frecuencia, paralizando el centro urbano y ocasionando grandes pérdidas económicas.
Fue entonces cuando emergió Vincent "Buddy" Cianci, un joven y carismático abogado que prometió desenterrar los ríos, ganarle la batalla a las inundaciones y devolverle el orgullo a su comunidad. Así, se convirtió en el gran arquitecto del llamado "Renacimiento de Providence".
Al asumir la alcaldía, Cianci se enfocó en su gestión con verdadera pasión y entrega, logrando mitigar el problema prioritario de las inundaciones. Trabajaba dieciocho horas al día y regresaba exhausto a su hogar. Lamentablemente, por priorizar los asuntos de la ciudad, descuidó su vida familiar. Una noche, al volver a casa mucho más temprano de lo habitual, sorprendió a su esposa en una infidelidad. Cegado por la furia, golpeó brutalmente al rival; un escándalo que provocó su arresto y lo obligó a dimitir del cargo en 1984 bajo una sentencia en libertad condicional.
Increíblemente, seis años después, se postuló de nuevo bajo el lema de que "todos merecen una segunda oportunidad". Los mismos ciudadanos que habían repudiado su violencia recordaron que preferían a un visionario temperamental antes que a una ciudad inundada.
Cianci ganó las elecciones de 1990 y regresó al poder para consolidar el desvío de los ríos y culminar la joya turística que hoy en día es Providence. (Esta es la historia que los guías narran formalmente a los turistas, durante los recorridos por sus lugares emblemáticos).
El columnista de Milenio Hidalgo, Eduardo González, tras el triunfo del actual alcalde en su columna Intelecto Opuesto cabeceó en agosto del 2024: “Pachuca Capital de la Transformación” en la que explica que la estrategia electoral de Jorge Reyes en Pachuca, con el lema "capital de la transformación", logró consolidarse como un modelo replicable de impacto nacional.
La resonancia del concepto fue tal que Clara Brugada lo adoptó para su proyecto en Ciudad de México, reforzando la expansión de los ideales de la Cuarta Transformación.
¡Qué gran emoción sentí en ese entonces cuando el ayuntamiento de la "Bella Airosa" anunciaba con bombos y platillos: "Pachuca, capital de la transformación"! Sin embargo, la esperanza fincada en ese eslogan pronto se convirtió en decepción. Al final, solo se trató de una exitosa etiqueta publicitaria.
¿Cómo pudo proclamarse la "capital de la transformación" cuando la anarquía prevalece como en los mejores tiempos del PRI, en muchos aspectos cotidianos? Resulta desalentador constatar que la solución a diversos problemas no radica en etiquetar presupuestos generosos, sino simplemente en tener la voluntad política y aplicar el cumplimiento de la ley.
Para muestra, bastan estos botones:
Se hizo hincapié en que las cámaras de seguridad grabarían y multarían a quienes dejaran sus desechos fuera de horario. ¿Por qué, entonces, en diversas colonias los cerros de basura permanecen diariamente en las esquinas a la vista de todos? ¿O acaso el programa de no tirar la basura en la calle fue exclusivo para el centro histórico?
Desde varios espacios, ciudadanos han señalado las peripecias que sufren los pacientes para llegar al nosocomio de la clínica del ISSSTE. Una calle corta la circulación de tajo y, para arribar a la bahía de Urgencias, los conductores se ven obligados a avanzar hasta el retorno ubicado en la Plaza de Toros. ¡Vaya genialidad de la ingeniería vial! Y si hablamos de la invasión de las banquetas donde el comercio informal dificulta el transito a quienes van en sillas de ruedas…
Ojalá que este artículo sirva de inspiración a Benjamín Rico, Nabor Rojas, Andrés Velázquez —en orden cronológico al reconocer sus aspiraciones— y a quienes manifiesten en un futuro el deseo de gobernar y transformar a la Bella Airosa.
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