La Loma: 30 años de marginación en Pachuca, sin drenaje y descargas en las calles
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“Tenemos más de 30 años viviendo así… nada más vienen, prometen que nos van a ayudar y no regresan”, acusan habitantes de La Loma, colonia de Pachuca.

Enrique Vega
En la colonia La Loma, al poniente de Pachuca, persisten calles sin drenaje y descargas de aguas residuales a cielo abierto, una problemática que habitantes arrastran desde hace más de 30 años sin que hasta ahora exista una solución.
El problema se concentra en una franja que abarca sectores como Los Órganos, Valle del Sol, Tlapacoya y parte de El Judío, una zona que, aunque integrada geográficamente a Pachuca, sigue operando en condiciones propias de asentamientos irregulares, donde se estima que alrededor de mil personas viven bajo esas condiciones.

Ahí, la ausencia de drenaje no es un dato técnico, sino una situación cotidiana, ya que el agua utilizada en los hogares, para bañarse, lavar ropa o limpiar, es canalizada de forma improvisada hacia la vía pública.
“AHÍ VA EL AGUA”
En las calles, todavía en su mayoría de tierra, se forman zanjas, cavidades y acumulaciones que, con el paso de los días, generan malos olores y riesgos sanitarios, situación que la coloca con alta vulnerabilidad y marginación.
“Tenemos más de 30 años viviendo así… nada más vienen, prometen que nos van a ayudar y no regresan”, resumió Norma en una entrevista con este portal informativo, una de las vecinas más afectadas por la problemática.
El rezago no ha sido por falta de gestión, pues en los últimos dos años, los habitantes intensificaron su organización para exigir la introducción de drenaje, agua potable y pavimentación.

En ese tiempo, Norma asegura que han entregado oficios, croquis, fotografías y solicitudes formales en distintas dependencias municipales, además de buscar la intervención con las organizaciones ejidales, quienes también incurren en dicha omisión.
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REGULARIZACIÓN, DETENIDA Y COSTOSA
La mayoría de los predios cuenta únicamente con constancias de posesión, documentos que no son suficientes para que el municipio ejecute obra pública, detalló la persona denunciante.
Para avanzar, se les exige un alineamiento oficial, trámite que implica costos elevados que, en algunos casos, alcanzan hasta los 200 mil pesos.
Esta condición coloca a los vecinos en un círculo vicioso, ya que sin regularización no hay servicios, pero sin servicios tampoco hay condiciones para habitar la zona, pese a que ya llevan más de tres décadas establecidos.
CONTROL EJIDAL
A este escenario se suma la intervención de ejidatarios, quienes, de acuerdo con el testimonio, mantienen control sobre la autorización de obras.
La negativa de los comisarios ejidales tendría origen en conflictos con el vendedor original de los terrenos, lo que ha derivado en un bloqueo prolongado para la introducción de infraestructura básica.
El contraste dentro de la propia colonia es evidente, pues a pocos metros de la zona en cuestión existen calles con drenaje, agua potable y pavimentación, principalmente en zonas habitadas por ejidatarios o sus familiares, por lo que esta diferencia ha generado una percepción de trato desigual entre los habitantes.

AUTOGESTIÓN, ¿Y EL AYUNTAMIENTO?
Mientras tanto, la comunidad ha tenido que asumir funciones que corresponden a la autoridad municipal, ya que, a través de cooperaciones, los vecinos han instalado luminarias, cámaras de vigilancia y reforzado la seguridad en sus calles.
En materia de servicios, incluso han invertido en infraestructura básica como tuberías, válvulas y materiales para el suministro de agua, en un intento por mejorar sus condiciones.
No obstante, denuncian que, mientras se plantea la instalación de medidores para el cobro del servicio, el drenaje sigue sin resolverse.
“Nos quieren cobrar el agua, pero no quieren meter el drenaje”, lamentó Norma.
LA VISITA DE JORGE REYES
La situación también ha sido expuesta directamente ante el ayuntamiento capitalino, encabezado por Jorge Alberto Reyes Hernández de Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

En enero de este año, el presidente municipal acudió a la zona tras una solicitud vecinal; sin embargo, el recorrido se limitó a áreas ya urbanizadas, sin ingresar a los puntos con mayor rezago.
LA INSEGURIDAD: OTRO PROBLEMA
A las carencias en servicios básicos se suma otro problema que ha marcado a la zona, como lo es la inseguridad.
Aunque en sectores como, Los Órganos, los propios vecinos han logrado contener incidentes mediante organización comunitaria con instalación de cámaras, alumbrado y vigilancia, en otras partes de La Loma la situación es más compleja.
Uno de los episodios más recientes que evidenció el contexto de riesgo ocurrió en 2024, cuando dos elementos policiales fueron agredidos durante un operativo en un inmueble vinculado a un grupo identificado como culto del “Angelito Negro”.
De acuerdo con los reportes, los oficiales acudieron a la zona para entregar una notificación judicial, pero al ingresar al sitio fueron retenidos y posteriormente golpeados por varias personas al interior del lugar, hasta luego perder la vida.
AUTOGOBIERNO, AFIRMAN
El caso puso en evidencia no sólo las condiciones de inseguridad, sino también la complejidad social de La Loma, donde conviven asentamientos irregulares, falta de servicios y zonas con limitada presencia de corporaciones de seguridad.
Habitantes señalan que, ante la ausencia de autoridades, han tenido que asumir tareas de vigilancia y control dentro de sus propias calles, incluso interviniendo directamente para retirar a personas que consideran generadoras de conflicto.
LA LOMA ¿VÍCTIMA DEL CRECIMIENTO URBANO?
La Loma representa, en ese sentido, un caso que evidencia los límites del crecimiento urbano desordenado de la capital hidalguense con zonas que se integran a la ciudad, pero que permanecen al margen de su infraestructura.
Hoy, a más de tres décadas después de que varios de sus habitantes llegaron, la colonia sigue atrapada entre trámites, conflictos de propiedad y falta de voluntad institucional, mientras la vida cotidiana transcurre entre zanjas, agua estancada y soluciones improvisadas para cientos de personas.
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