¡Que no nos lleven al baile!
- 8 ene
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Osteoporosis

José Raquel Badillo Medécigo
(Seudohumorista)
01-08-2026
Hay doctos en arte del contoneo y aseguran que bailar vals es como intentar seguir una receta complicada: a veces te sale un platillo gourmet y otras veces, un desastre culinario.
Yo, por ejemplo, llevado por la euforia de la música, me embeleso y sólo entonces me atrevo a bailar, pero uno de mis amigos que desde un lugar me observaba detenidamente me comentó: amigo Rachy, me da risa como bailas porque si mueves los pies te olvidas de mover la manos y cuando mueves las manos no mueves los pies.
Quise refutarle, pero lamentablemente para mí, a mi amigo le asistía de lleno la razón.
Años mas tarde me divorcié, mi hermana me animó a que acudiéramos a un salón donde dan clases de baile. Su interés radicaba en que yo socializara y el baile era una forma de lograr ese propósito.
Casi casi me sucedió, o tal vez el meme que circula lo hicieron a partir de mi experiencia: “me inscribí en clases de salsa y él único que llevó molcajete fui yo”.
Ingenuamente creí que al inscribirme saldría yo con esa destreza que se asemeja a los trompos y que por haber tomado clases las damas optarían compartir sus contoneos conmigo. ¡No fue así!
Otro recuerdo que paraliza mi coordinación motora fue en mi mocedad, cuando acudí a un municipio donde se realizaría un gran baile de son huasteco, fue en la fiesta patronal de “la Candelaria”, en Nicolás Flores, creo que amenizaba el “Trio Armonía Huasteca”, ahí habría un concurso y el jurado estaba atento para depurar el numero de participantes.
En esa región nacen bailando huapango y literalmente, “hasta el más chimuelo, masca rieles”. Yo subestimé la importancia del concurso, por ser fuereño una chica aceptó bailar conmigo, está por demás citar la frustración que sintió cuando descubrió lo neófito que era en danza, creo que fuimos la primera pareja descalificada… Quizás desde ese entonces renuncié a mis sueños de llegar a ser un prototipo como John Travolta.
Nuestro cuerpo envía un mensaje subliminal, pero no por ello pasa desapercibido, hay un dicho popular que dice: “Como te ven, te tratan” o como dice Pierre Weil; “Tu cuerpo grita lo que tu boca calla”.
Y en esta retórica, emulando al comediante Chespirito con su famosa frase; “Es agua de jamaica, que parece de limón, pero sabe a tamarindo", a Roberto Gómez Bolaños le gustaba jugar con el lenguaje corporal, en su interpretación de su personaje “El Chavo del 8” con el movimiento de su cabeza decía “sí” mientras que con su voz decía “no”.
Sus chistes fueron controversiales, pues mientras algunos se reían a más no poder otros muy seriamente descalificaban de forma grotesca su intento de humor.
¡Ah! que importante es estar en congruencia con el decir y el hacer.
Al hurgar las noticias rigurosamente leo “El Graderío”, “Se dice que”, “El Pájaro Carpintero”, entre otros más, de cuando en cuando recurro a los diarios de prestigio, hoy por la relevancia y su contexto de la captura de Nicolás Maduro, leí con mucha dificultad, - debo admitirlo- pues la versión de “The New York Times” que a diario tengo acceso está en inglés.
Con azoro descubro que la captura de Nicolás Maduro se debió a que el baile que practicaba públicamente parecía ofensivo e irreverente.
¡Lo que vino a provocar un baile mal ejecutado! En este espacio señalé la fábula donde se perdió un reino por falta de un clavo; en esta ocasión de acuerdo a la nota del “The New York Times” podemos aseverar que se perdió una dictadura por un baile mal ejecutado.
¡Y es aquí donde cabe señalar a los culpables! ¿No hubo ningún asesor que le dijera que bailaba peor que Rachy? ¿Dónde estaba y que hacía su equipo de Comunicación Social? Pues esta área no es solamente para redactar boletines y compilar notas informativas, su función no escrita está en señalar el tipo de mensaje que el titular está enviando no con palabras sino con su imagen y ademanes corporales.
Fue una verdadera lástima que Cuba lo asesorara en su filosofía comunista, pero debió darle la milla extra que sugiere el evangelio según Mateo 5:41 “Y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos” ¿Qué les costaba a los cubanos darle clases de mambo, para que Nicolás bailara decentemente?
¡Esto resulta imperdonable!
Si han de sufrir un derrocamiento, que sea por los nexos con las drogas, por sus ideales sociales -e incongruente-, por otras causas, pero no por bailes mal ejecutados.
¿Nadie de Comunicación Social pudo advertir que un mandatario está para resolver problemas, buscar causes de bienestar común, pero no para bailar? Y si decide bailar, ¡Que lo haga con elegancia!
Yo, dando cátedra de los mensajes… y creyendo que este artículo los está haciendo reír, cuando en realidad, en vez ello, lo único que pude hoy, en vez de arrancarles en vez de una sonrisa, les arrebaté ¡una mueca!
Me disculpo por ello y, parafraseando a Diego Verdaguer, yo de haberlo sabido no lo hubiese escrito esto jamás.
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Eres chingón amigo Rachy