top of page

Tulancingo y su “Escoba de Plata”

  • hace 15 minutos
  • 3 min de lectura

Agenda Setting 416

Florentino Peralta


(06-22-2026)

 

La obtención de la “Escoba de Plata”, entregada en el centro de convenciones IFEMA, en Madrid, España, por la Asociación Técnica para la Gestión de Residuos y Medio Ambiente, acarreó más burlas que orgullo en Tulancingo, Hidalgo.

 

En una ciudad que históricamente ha batallado con el sistema de recolección de basura y la cultura ciudadana al respecto, que en varias colonias contribuye a la proliferación de desperdicios, esta distinción resultó, cuando menos, extraña.

 

La incapacidad de la dirección de Comunicación Social del ayuntamiento ha contribuido a la percepción errónea entre la gente de Tulancingo, cuya reacción en redes sociales frente a la obtención del galardón fue reclamar por los baches.

 

Dicho reconocimiento es entregado desde hace 29 años en la capital española y busca dignificar el esfuerzo municipal, inicialmente en temas de limpieza, pero al paso del tiempo ha evolucionado hacia gestión de residuos, entre otros.

 

Actualmente existen varias categorías y en esta edición fueron 34 los municipios de México que resultaron premiados, aunque participaron muchos más, con escobas de oro, plata y platino en bloques según el número de habitantes.

 

Tulancingo se encuentra en la categoría C, de 350 mil a 500 mil habitantes y su “Escoba de Plata” la obtuvo por su sistema de “composteo en tres etapas”, el cual aplica ya en la sede del ayuntamiento y otros cuatro puntos “verdes”.

 

Participó también con su sistema para el almacenaje de llantas usadas, que durante el último año recolectó 15 mil neumáticos en terrenos baldíos y entregó a la cementera Fortaleza para su procesamiento, pero ganó con su composta”.

 

La cafetería ubicada en la sede de la presidencia municipal genera diariamente 40 kilogramos de residuo verde y se trabajan en los jardines del lugar. La misma operación se efectúa en otros puntos y se pretende incluir escuelas.

 

En la cafetería El Vagón, el zoológico municipal, el parque La Avioneta, el auditorio Manuel Fernando Soto, así como en La Floresta, se lleva a cabo la misma acción, donde los residuos no se van al camión de la basura, sino al área verde.

 

El objetivo en Tulancingo es que cada domicilio adopte esta práctica y de acuerdo con las estimaciones, un kilo o kilo y medio es suficiente para generar un cambio cuantitativo, además de incluir a restaurantes, mercados y los 14 tianguis.

 

Será hacia finales de la administración municipal cuando se cuente con datos duros sobre viviendas, escuelas, restaurantes, tianguis y mercados, con su merma de fruta y verdura, que se hayan sumado al proyecto de Servicios Municipales.

 

Otros municipios premiados fueron: Aguascalientes, Orizaba, Guanajuato, La Paz, Cuajimalpa, Jilotepec, Ambato, Zapopan, Bahía de Banderas, Altamira, Zacatlán, Mérida, Monterrey y Pachuca, por un sistema de biodigestores, y varios más.

 

UNA DE CAL


Más allá de la inevitable chacota hacia la administración de la alcaldesa morenista, Lorena García Cázares, por la peculiaridad del reconocimiento, Tulancingo genera 140 toneladas diarias de basura, 33 por ciento de ellas corresponde a residuo alimenticio, y con el proyecto ganador de la “Escoba de Plata” se busca que dicho material no llegue al camión recolector, sino que se utilice de composta en las áreas verdes de viviendas o de sitios comunes y contribuya a la concientización social y estabilizar las condiciones climáticas. Una de cal por las que van de arena.


ÚNETE AQUÍ AL CANAL DE FLORENTINO PERALTA EN WHATSAPP:


Comentarios


bottom of page