Un individuo en casa
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Mente Lunera

Andrea González
Las dos estaban sentadas.
Con la luz de la cocina iluminando sus facciones.
La hija se recargo en la mesa, extendiendo su mano para llegar a su mamá.
-Mami…
La mujer que responde a esa palabra como soldado, se levantó despacio de su lugar, la vio de frente.
-Espérame aquí.
La hija solo oyó cómo su mamá subía las escaleras, arrastraba una silla, el sonido del closet, un golpeteo y sus pasos marcando su regreso a ella.
-Ábrelo.
La mamá puso enfrente de ella una caja de metal, de esas que vienen de regalo en cualquier compra, la hija miró a la contraria con curiosidad.
Tomó la caja solo con los dedos, temiendo a romperla, temiendo empeorar todo un poco más, cuando se dio cuenta que estaba muy dura involucró toda la mano.
¿Tijeras? pensó la hija, espera, son mis tijeras de kinder.
-Son tuyas, bueno eran tuyas, ahora tu palma de la mano es más grande que ellas.
La hija no quería preguntar ¿para qué me muestras esto? no estaba en posición, se quedó en silencio para que le explicará un poco más su mamá.
-Pero en un momento de tu vida, hasta te las tuve que esconder, porque un día viniste a mi cuarto con un fleco todo mal cortado con esas tijeras en mano, te mostrabas tan orgullosa de lo que habías hecho, “mira mami, ¿te gusta mami?” tuve que morder mi lengua para no gritar, antes de interrogarte me interrogué a mí;
¿Me dijo que quería un nuevo corte? ¿Quién de sus compañeras tiene fleco? ¿Habrá pensado en pedirme ayuda? Pero al verte, me di cuenta de una verdad, profundamente aguda, lo hiciste porque quisiste, tú, mi bebé, que aún dependía de mí, de mis manos, de mi ayuda, hiciste tu primera acción voluntaria que no estaba bajo mi control.
La mamá estiró su mano para ahora ella tomar las tijeras.
-Fue una señal, que no eras mía, que estabas creciendo y con ello tus acciones. Mucho antes de ser mi hija, viniste a este mundo a ser un ser individual, con pensamientos propios y una voz para usar recurriendo a tus valores. ¿O no lo sabes?
-Sí.
-¿Sí qué?
-Sí, sé que soy un ser individual.
-Entonces, hazlo bien.
Para todas las mamás.
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