El lenguaje oculto del dominó
- Redacción
- hace 16 horas
- 4 Min. de lectura
Osteoporosis

José Raquel Badillo Medécigo
(Seudohumorista)
01-15-2026
“Los pequeños movimientos iniciales pueden tener consecuencias decisivas.” Dwight D. Eisenhower
Acudí con Sherlock Holmes a un bar de renombre a degustar un vino, queso y tapas de jamón serrano para platicar con Omar Garza Harfuchi y otro político que por el mismo contexto guardaré celosamente secrecía.
La idea, además de charlar, era jugar una partida de póker. Jugaríamos los cuatro ahí en la mesa… Por cuestiones de seguridad, Omar Garza pidió en exclusivo el espacio libre de comensales. El servicio fue visto con agrado por mi amigo Sherlock, ya que podría fumar tranquilamente su pipa sin que algún otro comensal se molestara por el humo de tabaco y fuese motivo de clausura.
Omar pidió un mazo de cartas nuevas.
Levantó la mano para que acudiese el mesero.
Sherlock apuntó: las cartas deben de ser inglesas; Omar le refutó, no amigo, jugaremos con naipes españolas. Como no llegaban a un acuerdo el acompañante de Omar sugirió que mejor jugásemos dominó en partida de parejas, cosa que agradó a todos.
Sherlock tomó la palabra y puso de condición jugar una sola partida, sin premuras, privilegiando la degustación y la charla; añadió, te parece que con este juego se salda lo que te debo, si gano me das otro tanto de nueva cuenta en transferencia; si pierdo quedamos a mano, pongo aquí mi billetera en garantía.
-¡Justamente eso te iba a proponer!, dijo Omar.
Después del vino tinto y las tapas, llevaron el dominó y una hoja para anotar los puntos. Omar le pidió a su acompañante cambiar lugar conmigo para que quedáramos de manera alternada.
El juego transcurría divertido, la conversación prácticamente era entre Omar y Sherlock, aunque de cuando en cuando opinábamos brevemente.
-¿Qué opinas de la aprehensión de Maduro? Inquirió Garza Harfuchi.
Era mi turno de poner ficha, Holmes dio un sorbo a su copa y espetó: ¡A UNOS!... les preocupa que ahora siga México.
Capté el lenguaje codificado de Sherlock y al colocar mi ficha -a unos- hice pasar a Omar.
Fue el turno de Holmes que volvió a aprovechar su punto de vista para darme otra señal.
-Tenemos que cambiar de DIRECCIÓN, lo digo como todo inglés, el comunismo es un lastre para los países que viven en esos regímenes. -Holmes puso la ficha de un cinco- Comprendí que el llevaba más cincos en sus fichas, lo que ahora con esa jugada dábamos otro golpe a nuestros rivales.
El acompañante de Omar justificó: Ojalá amigo Omar, no te deba mucho Sherlock, porque hay la posibilidad de que perdamos la partida -y prosiguió con un comentario- En Venezuela, los presos políticos comen solo arroz. ¡Eso es inhumano!
Como seguía Sherlock, aproveche el contexto del comentario para añadir: ¡Y miados! Cuando se les acaba el agua en sus celdas.
-Jajajaja – río el invitado de Harfuchi- al tiempo que justificó su risa: perdón por reírme, no me río del miserable trato a los presos políticos venezolanos, eso realmente me indigna enormemente, me reí porque hace mucho tiempo que no oía esa palabra, creí que ya estaba en desuso, mejor decir orines.
Sherlock, quien estaba atento de todo el juego, entendió el código: / Y / mi / a / DOS /; al tiempo que sacaba la mula del dos. Y con una sonrisa que no me quedó ninguna duda en que ganaríamos la partida; después de hacer pasar a nuestros adversarios dijo: Estoy FIRME en mis convicciones y por ello apuesto a que otros países como Cuba o Nicaragua, llegue la verdadera democracia.
Al escuchar la palabra “FIRME” entendí que la última ficha de Sherlock no podría ser bloqueada por ninguno de los oponentes.
Al llegar nuevamente su turno dijo airoso: ¡Cuenta saldada amigo Omar! Al tiempo que recogía de la mesa su billetera que garantizaba la existencia de la doble cantidad que adeudaba.
Seguimos degustando, tapas, aceitunas, carnes frías y ultramarinos y desde luego otras botellas de vino.
Sherlock se empeñaba en cambiar el tema de la conversación. Sin embargo, tanto Omar como su invitado bombardeaban de preguntas sobre ese tema.
Por lo que Holmes optó por tomar la palabra y dar su punto de vista:
No entiendo a Méjico ni a los mejicanos: Que curioso, que ustedes a Cuba le puedan regalar petróleo y también libros de texto y ellos en cambio les cobren mensualmente $200 mil pesos por cada médico enviado. ¿A cuántos médicos mejicanos del ISSSTE o del IMSS les pagan esos honorarios?
Hoy, con el tren interoceánico y su catástrofe sale el tema de balastro, pues en su momento Méjico le compró a Cuba miles de toneladas trasladadas en buques. ¿O sea ellos sí pueden vender, pero no dar nada a cambio? Entiendo la ayuda humanitaria hacia Cuba, pero al dársela directamente al dictador esa ayuda no llega al pueblo necesitado. Los Huachicoleros con justa razón argumentarán; de que llegue a Cuba, mejor que llegue a mi casa…
Remató:
—Pronto, todo navío que lleve combustible a Cuba será incautado. Pemex, aun en quiebra, sigue siendo exprimido. ¿Por qué no hacer como que ese petróleo se sigue enviando y mejor bajar la gasolina a los mejicanos? Matemáticamente esto es posible. Y matemáticamente también la gasolina enviada a Cuba está saliendo del dinero de los bolsillos de quienes si compran gasolina…
A Maduro Dios le concedió un deseo y el exdictador lo desaprovechó de la manera más absurda.
Hoy en día aún hay incrédulos que dudan del contenido de la Biblia. El testimonio más reciente afianza el evangelio de San Mateo 7:7 “Pide y se te dará…” Maduro pidió y le fue concedido…
Antes de guardar las fichas de dominó, Holmes las puso de manera vertical a corta distancia una de otra y dijo: Tienes una fila de fichas de dominó colocadas; derribas la primera y lo que sucederá con la última es que caerá muy rápidamente. El efecto dominó alcanzará a otros países.
Sherlock encendió su pipa.
El dominó estaba cerrado.
La conversación, no.







Está pluma es simplemente genial!
Felicidades!